La situación del Imperio a comienzos del s. VII

Este fue un período de crisis en el Imperio, e incluso se amenazó su propia existencia. Pero también hay que valorarla con gran interés, ya que es el punto de partida de la historia propiamente bizantina. El punto de arranque se sitúa en los sucesores de Justiniano (Justino II, Tiberio, Mauricio y Focas), que parten de una etapa difícil que venía a probar lo artificial y lo excesivo de la época de Justiniano. En política exterior se abandonan territorios conquistados anteriormente, como Italia o África.

Mauricio creó el exarcado de Rávena (Italia) y Cartago (África), que reunía en la misma persona los poderes civiles y militares. En Oriente la guerra se reactiva con Persia y en el Danubio aparecen pueblos nuevos que suusieron una amenaza, como lo eslavos o los ávaros).

En cuanto a la administración interior estuvo dominada por el problema financiero que ninguno de estos emperadores pudo resolver, también a la muerte de Justiniano se producen levantamientos en las ciudades contra el absolutismo, deectándose además la impaciencia y el descontento de la nobleza terrateniente; en caunto a la política religiosa habrá una clara rivalidad con Roma, apareciendo el patriarcado de Constantinopla con Juan el ayunadro, que buscaba el título de patriarca ecuménico.

Focas alcanzó el trono imperial siendo un militar subalterno, llegando al poder tras un levantamiento popular. Su mandato resultó un completo fracaso, marcado por la incompetencia en lo referente a defensa de las fronteras, lo que provocó que en el 610 Heraclio llegase a Constantinopla desde Cartago con una flota con el propósito de derrocar a Focas, algo que hizo el propio pueblo bizantino.



Heraclio y las reformas administrativas y militares. Los themas

Heraclio (610-641) inicia con su llegada al trono el inicio de la dinastía heraclida. Durante este gobierno el Imperio Bizantino sufre un cambio radical. En el s. VII se procede a sustituir toda la herencia romana. El emperador deja de denominarse Imperator Caesar Augustus para denominarse Basileus. Se producen cambios importantes en la administración de forma paulatina, renovando toda la estructura imperial.

Desaparece la figura del pretorio, quitando atribuciones a la prefectura, y salen diversas competencias denominadas secreta, que cuenta con un logoteta al frente de cada responsabilidad, así como los ingresos del Estado se separan y se diferencian de las rentas privadas del emperador, que quedan agrupadas en el sakellion. La secreta referente al imperio es la atratiotikon, el genikon para el avituallamiento general, el idikon para el abastecimiento de la corte y el dromo para el correo imperial.

La administración imperial también se transforma, las provincias y diócesis se sustituyen por themas, es decir, circunscripciones militares y administrativas. Se observa la inspiración de la estructura romana en el ámbito del limes. Se trataba de un gobernador o stratego al que se colocaba al frente de un thema con atribuciones civiles, fiscales y militares. Los campesinos serán conocidos como stratiotas. El modelo de los themas pasaba por darles las tierras a los soldados, pasando así a ser también campesinos, proporcionando así un ejército organizado por el stratego. En Bizancio el stratego podía llegar a organizar ejércitos de entre 6000 y 12000 soldados que podían ponerse en pie de armas inmediatamente, y asegurar la dfensa del thema. Esta solución fue clave tras los acontecimientos asociados a la onvasión persa y musulmana.

La conquista de Persia

En los primeros años del reinado de Heraclio los persas se habían convertido en importantes enemigos. En el 612 los persas tomaron Antioquia, en el 614 Jerusalén, donde estaban las reliquias de Crito, que fueron tomadas como botín de guerra y en el 618-9 se adentraron en Alejandría.

Heraclio actúa con la ayuda de Roma y retoma la ofensiva en el 622. En el 625 llega a Armenia, entra en el imperio persa y llega a Nínive, llegando en el 628 al corazón del Imperio Persa. Así, se firmó una paz en la que Persia devolverá los territorios conquistados. El imperio persa quedaría gravemente tocado tras este episodio, y no se recuperaría. Tras la victoria de Heraclio se toma el título de Basileus, que era el título de los reyes de Persia, y a partir de ahora será también para los emperadores de Bizancio.

La invasión árabe

Fue el gran acontecimiento el s. VII y el éxito se explica por la incapacidad e ineficiencia de Bizancio, con una administración débil y desacuerdos religiosos que afectaba a la herejía monofisita, fuerte en los territorios egipcios. Para contrarrestar esto, Heraclio propone el monotelismo que reconoce en Cristo una sola voluntad y dos naturalezas, pero fracasa completemante, Las provincias monofisitas llegaron a preferir la invasión musulmana a la dominación imperial. Loa árabes conquistan en los últimos años del mandato heraclida casi todas las provincias que había recuperado de los persas, y en la batalla de Yarmuk (636) se marca la pérdida definitiva de Siria mediante la pérdida de Jerusalén y Palestina. En el 641 toman Alejandría y Egipto, a la vez que conquistan Chipre y Rodas, atacando finalmente a Constantinopla durante 5 años, hasta que fueron derrotados por Constantino IV gracias al fuego griego. En el 677 la flota árabe decide abandonar Constantinopla y volver a Siria, y en el trayecto de vuelta sufren daños por un fuerte temporal, circunstancia que aprovecha Bizancio para atacar, consiguiendo la paz. No obstante, esto no impidió la pérdida del África bizantina.

Los isáuricos

La dinastía de Heraclio había llegado a un período de dificultades e instaura una solución sucesoria. León III fue coronado en el 717, y fue conocido como el isáurico. Asoció muy pronto a su hijo Constantino V al trono, quien hizo lo mismo con su hijo León IV, los tres emperadores que forman la dinastía isáurica que consiguió estabilizar la situación imperial.

Se acometieron reformas para evitar la pérdida de las provincias periféricas que soportaban mayor presión, buscando también su integración y helenización. Estas reformas fueron llevadas por Constantino V y los sucesivos emperadores. León IV se casará con la ateniense Irene, que gobernó como regente de su hijo Constantino VI, el cual cuando llega a la edad de reinar es cegado por su madre para incapacitarle, y le da la posibilidad de ser emperatriz desde el 797 hasta el 802, siendo la primera mujer que gobierna en Bizancio, pero fue destronada por su ministro de finanzas Nicéforo, y después de unos años de desórdenes el trono fue ocupado por el stratego de Anatolikos, León V el armenio, que murió asesinado en el 820.

Dinastía protagonizada por Miguel II, Teófilo, Miguel III el beodo, cuya madre Teodora ejerce la regencia y más tarde su tío. Durante un siglo y medio Bizancio estuvo gobernado por los emperadores asiáticos (dinastías amoriana e isáurica). En el exterior las amenazas principales provenían de los árabes y de los búlgaros y eslavos que poblaban los Balcanes. Por último, destacar el papel del Imperio de Carlomagno, pero la órbita geopolítica bizantina está orientada hacia Asia. El sistema de administración de los themas dará sus frutos ahora. La legislación será renovada porque aparece la ekloga, en la cual las leyes serán en lengua griega.

La querella iconoclasta

En materia religiosa esta es la etapa de la iconoclastia, reacción violenta contra la adoración de imágenes y contra el poder del monacato, cada vez mayor. La iconoclastia no pudo resolver esos problemas de culto a las imágenes y enriquecimiento de los monasterios, y la situación no varió. El poder imperial evoluciona hacia el sistema dinástico, pero se mantuvieron las formas y ejército y Senado participaban en la elección e investidura del emperador. La coronación se hacía con la intervención de la Iglesia en la cual se les entregaba las insignias imperiales.

El imperio seguirá manteniendo la impronta romana, a la que se añade la influencia helenística que confería al emperador la autoridad suprema y que le divinizaba, adoptando incluso la proskinesis (obligación de arrodillase ante el emperador).

La visión del orden jerárquico del mundo que tenían los bizantino situaba al imperio como el poder universal, lo que reforzaba la unidad de la fe, pero durante esta etapa se sufrirán atentados hacia esa idea. No obstante, el imperio no parece sensible a estos cambios, y en esa mentalidad de superioridad cabe decir que todas las potencias son inferiores, es decir, súbditos. Todos los acuerdos se escriben en calve unilateral, para lo cual el emperador hace concesiones de gracia imperial, aunque sean humillantes, así por lo tanto todo tributo es un regalo, y todo poder en la tierra emerge del poder imperial emanado de Dios.

El emperador tendrá el derecho de otorgar las insignias reales, y los príncipes serán calificados de amigos o hijos (Armenia o Bulgaria), o hermanos (el emperador occidental), dependiendo de la proximidad. Bizancio aplica un fundamento teológico para comprender el mundo político, y quienes quedan fuera de él son los musulmanes, dado que están en un plano religioso inferior.

El problema económico era grave pero bajo los isáuricos se vivió un crecimiento económico y una prosperidad que se refleja en el descenso del precio del trigo, la organización de la hacienda con la mejor recaudación, y un descenso de la presión fiscal.

Con la iconoclastia se requisaron una gran cantidad de bienes eclesiásticos que proporcionaron ingresos añadidos. Se recuperan monumentos como la iglesia de Santa Irene a pesar de la gran destrucción de imágenes de la época.

La moneda de oro que había sido el emblema fue desapareciendo, y sólo se acuñó el nomisma de oro y el milliaserion, de plata, y por último el phollis de cobre.

La actividad comercial disminuyó debido a las guerras del s. VIII dejando aisladas a ciudades mercantiles muy importantes, por lo que se tuvo que reorganizar las rutas comerciales.

En cuanto a la sociedad, las ciudades disfrutaron de una situación privilegiada porque se mantuvieron y protegieron sus formas de avituallamiento, se reforzó la fiscalidad aduanera y los censos de población, obligando a los monasterios a pagar impuestos junto a los grandes propietarios para así beneficiar a las comunidades de campesinos libres, que eran la base del ejército, beneficiar a los stratiotas y frenar el aumento de la riqueza de la iglesia.

León III ordenó que los jueces recibieran sueldos y no regalos, se revisó el Corpus Iuris Civilis mediante la inclusión de nuevas normas aprobadas previamente en concilios referidos a la herencia y al matrimonio, además de surgir la ekloga, que se mantuvo vigente hasta el s. IX, que consiguió unificar las prácticas jurídicas en todo el Imperio.

Las relaciones del Imperio Bizantino con ávaros, eslavos y búlgaros

Los ávaros llegan a la cuenca panónica y desde ahí atacan Constantinopla, pero la muralla de Teodosio resiste al asedio, obligando a retirarse a los invasores. No obstante, los bizantinos atribuyeron este acontecimiento a un milagro dela virgen,

Los eslavos presionan en la frontera de los Balcanes y se van instalando hacia el oeste, y tanto croatas como servios se cristianizan, haciéndose vasallos del Imperio. Los eslavos llegaron a amenazar Tesalónica, asentándose allí, y se les conoce con el nombre de esclavinios. Una vez que llegan a las costas descubren las técnicas de navegación y se desplazan a las islas. Bizancio lanzará expediciones militares contra ellos, pero no pudieron evitar que llegaran a ser la fuerza dominante en la zona de Macedonia, y el imperio tuvo que aceptar esto. Los eslavos que consiguieron llegar a esta zona de Grecia serán helenizados.

Los búlgaros eran más amenazadores, y de los Urales se desplazaron a las orillas del Danubio. Contra ellos los bizantinos lanzaron una campaña en la que Constantino IV fue derrotado, comprometiéndose a entregarles un tributo y tierras al sur del Danubio, dominando territorios ocupados por los eslavos, perdiendo su cultura y tomando la de los eslavos.

Bajo el dominio búlgaro quedaron importantes territorios imperiales, como Tracia, el granero de Constantinopla. Se enfrenta a los esclavinios de Tesalónica y los asienta en tierras desocupadas del Imperio permitiéndoles su control. Nicéforo se enfrentó al terrible Khan Krum, quien le derrotó y se hizo una copa con su cráneo. Krum asedió en el 813 Constantinopla, mientras que su sucesor Boris se convertiría al cristianismo en el 852. A mediados del s. IX aparecería un nuevo peligro, los rusos.

Pero los musulmanes fueron la mayor amenaza. Entre el 711 y el 717 franquearon el Helesponto y atacaron Constantinopla, pero el frío provocó que en el 718 se retiraran y León III les derrotó en la batalla de Acronión. Pero los musulmanes conquistaron Creta y en el 828 Amorium, y fue Bardas quien obtuvo la victoria de Posón y recuperó Mesopotamia. Pero Sicilia se iba a perder, lo mismo que Tarento y Bari.