La sociedad del siglo XVIII y las Reformas

La sociedad indiana que había cristalizado a finales del siglo XVII era plural, y en cada estrato social las reformas introducidas en el siglo XVIII fueron percibidas de una forma diferente. Durante el siglo XVIII los cambios sociales no fueron sustanciales:

  • El crecimiento vegetativo contribuyó a la recuperación de las capas indígenas, a pesar de las epidemias
  • Al mismo tiempo que se desarrollaban las plantaciones aumentó en número de negros introducidos al mismo tiempo que la burguesía profesional se vio reforzada por oleadas de vascos catalanes y valencianos que se instalaron en ciudades portuarias y que traían ideas innovadoras
  • Se ocuparon nuevas tierras para cubrir la demanda agrícola, con lo que se crearon nuevos asentamientos y se redistribuyó la población
  • El mestizaje empezó a producirse a gran escala

Los reformadores buscaban una sociedad jerarquizada que asegurara la estabilidad de la monarquía, los ilustrados luchaban por una aristocracia de mérito y por eliminar la desigualdad ante la ley, pero no se preocuparon por las desigualdades económicas. Sus reformas estimularon la movilidad vertical individual mediante la venta o concesión de oficios públicos, pero también hubo casos de ascenso colectivo, como los mineros o los militares. El aumento del ejército y la organización de milicias permanentes creó un nuevo estamento completo que reprodujo la jerarquización de la sociedad aunque solo los altos mandos peninsulares y criollos del ejército profesional llegaron a tener prestigio social , y ocuparon cargos en la administración civil; y que permitió la movilidad social incluso a pardos y negros libres. Otra oportunidad de ascenso se encontraba en la Iglesia, aunque en este caso era necesario ser fiel a la política regalista de la Corona para prosperar.

Es necesario centrar la atención en dos aspectos:

  • El aumento del mestizaje lo convirtió en un fenómeno marginal. Los mestizos reales nunca generaron ningún problema por la calidad legal de los españoles y porque se habían criado en el grupo paterno, sin embargo el mestizaje del siglo XVIII fue en un 40% producto de relaciones extramatrimoniales, lo que hizo que mestizo fuera sinónimo de ilegítimo. Su aumento se podría considerar como la respuesta de una sociedad muy cambiante a las trabas legales impuestas a los matrimonios mixtos. Estos mestizos se criaban en el grupo materno y creciesen con aspiraciones que no siempre se veían recompensadas, por lo que empezó a considerárseles conflictivos. A pesar de los intentos de los criollos por fijar la sociedad de castas no les fue posible y la movilidad se vio favorecida por la corona, que posibilitó la movilidad social gracias a las gracias al sacar que permitían comprar la pertenencia a un grupo étnico más favorecido.
  • El antagonismo entre criollos y peninsulares se hizo evidente en las décadas centrales del siglo XVIII, como recogen Jorge Juan y Antonio de Ulloa en sus Noticias Secretas. Los peninsulares achacaban a la vanidad de los criollos por su origen blanco, ya que los criollos que no eran totalmente blancos porque algunos descendían de los mestizos reales, y seguían teniendo más fácil acceso a los cargos, de esta forma,. Aunque los criollos controlaban el poder económico, eran los peninsulares pobres los que a menudo desposaban a ricas criollas. La tensión degeneró en un debate intelectual que atribuyó a los criollos diferencias de carácter y de capacidades, y finalmente estalló con la independencia.

La resistencia a las reformas

La ambigüedad del Proyecto reformista y las contradicciones que encerraba hicieron que las reformas resultasen ambiguas y en ocasiones contradictorias. Las reformas fiscales generaron más irritación que las militares o comerciales.



Levantamiento de Socorro en Nueva Granada

La corona empezó a administrar directamente sus monopolios para hacerlos rentables. El virrey Flores reorganizó el estanco de tabaco limitando los cultivos y centralizando su administración, el aguardiente y la explotación de minas de sal. Estos cambios levantaron protestas que aumentaron con la actuación del visitador Gutiérrez de Piñeres que les prohibió el cultivo de tabaco y suprimió la destilación del aguardiente, considerando que se podían obtener en otros lugares del virreinato con más rentabilidad.

En 1781 un impuesto sobre los hilados de algodón actuó de detonante y en marzo el pueblo y los notables se levantaron contra el mal gobierno en nombre de la patria y la fe; la ciudad de Socorro tenia abundante población y cierta tradición cívica, era rica cin una agricultura intensiva y manufacturas de algodón, circunstancias todas ellas que hacían impensable un levantamiento. Los funcionarios reales entendían que era imposible un frente común entre la mayoría indígena y los notables, si embargo la presión fiscal lo consiguió, y la protesta se extendió encabezada por J. Francisco Berreo y los indígenas aprovecharon para hacer sus propias reivindicaciones. En cuanto los militares empezaron a reprimir el movimiento perdió la confianza de las élites y en junio se llegó a un pacto por el que se devolvían las minas de sal a los indios, se concedían los resguardos en propiedad, se bajaban los tributos y se reservaban oficios a los criollos.

Una vez resuelto se castigó de forma selectiva a los rebeldes menos influyentes y se sembró la división y el pánico entre los más poderosos. El movimiento evidenció que el límite de la reformas eran los interese de las clases criollas.

Revuelta de Corrientes en el Virreinato de Río de la Plata

En 1762 se estaba construyendo el camino entre Tucumán y Corrientes, este ayuntamiento contribuía con relevos de hombres hasta que se negó, apelando al pacto de la Corona con las colonias y al bien común y poniendo de manifiesto una vez más el desacuerdo con la forma de gobernar.

Los movimientos comuneros rechazaban todo lo que la nueva Monarquía pretendía implantar, y más que las “luces” lo que pretenden defender son los viejos modos de gobernar de los Austrias en los que las élites habían conseguido una gran autonomía.

Tupac−Amaru II en el Perú

Fue la más importante por la categoría del personaje, el número de seguidores y la trascendencia que la ha dado la historiografía. José Gabriel Cordorcanqui, Tupac−Amaru II, educado por los jesuitas en el colegio para curacas de San Francisco de Borja del Cuzco. Se casó con Micaela Bastidas, ambos con la consideración legal de españoles. Así que era un curaca acomodado que tenía bajo su jurisdicción a varios pueblos y poseía un patrimonio personal. Su dedicación al transporte la hacía especialmente dependiente del corregido y de los funcionarios de aduanas, intermediario ente el corregidor y los indios.

Cuando Gálvez intentó evitar que los corregidores siguieran amortizando su cargo mediante el sistema de repartos o exclusiva para comerciar con los naturales bajo su jurisdicción con el sistema de Intendencias. Las reformas de Gálvez iban encaminadas a acabar con los abusos pero llegaron tarde.

Tupac Amaru II, en multitud de ocasiones, había elevado protestas al Virrey por el proceder del corregidor, las extorsiones unidas a una mayor presión fiscal desataron la rebelión. Tupac Amaru, apresó y ajustició al corregidor Arriaga. A continuación quedaban abolidas: la alcabala, la aduana y la mita de Potosó. Inicio de una rebelión que convulsiono a todo el Virreinato peruano. En mayo de 1781 su líder Tupac Amaru había sido ajusticiado pero sus seguidores y su mujer siguieron comandando la revuelta hasta dos años más tarde. A pesar de ser un movimiento indígena de amplio seguimiento, los naturales también estuvieron en la parte que defendía los derechos de la Corona.

La recepción de las Luces: Universidades, Ilustración y criollismo

Reformismo e Ilustración deben distinguirse como hechos históricos diferentes. El reformismo se circunscribe al reinado de Carlos III, mientras que la ilustración hispanoamericana es autónoma, original, y más duradera que dicho reinado. La Ilustración española peninsular fue la ideología inspiradora de la forma política que se denominó absolutismo ilustrado, y que desarrolló el programa de reformas como una concreción de las ideas ilustradas, sin embargo, la ilustración fue más allá del reformismo. La ilustración en las colonias nació unida al criollismo latente desde el siglo XVII y se desarrolló cuando a principios del siglo XVIII muchos criollos fueron enviados a Europa a estudiar o a ocupar puestos administrativos gracias a que los Borbón deseaban tratar igual a todos sus súbditos.

En la segunda mitad del siglo XVIII los oficios volvieron a manos españolas y las reformas atacaron los intereses criollos y la autonomía de los consulados, se subieron los impuestos y se suprimieron las Audiencias, lo que provocó que los argumentos de la ilustración se usaran para reafirmar sus derechos y su personalidad como americanos.
La ilustración americana tuvo sus singularidades pues aunque fue una corriente autóctona provenía de la península. Fue un proceso dinámico favorecido por la corona y el relajamiento de la Inquisición. Sin embargo, para otros autores la Monarquía fue la principal impulsora de un pensamiento renovador que cimentara su política regalista y la concepción del origen y los límites del poder en términos de “despotismo ilustrado”, razón por la cual su principal contendiente sería la Compañía de Jesús. La ilustración en Indias fue un proceso dinámico, con características diferentes en cada etapa. La circulación rápida de ideas la hizo cambiante y la fue regionalizando ya que la percepción de la Ilustración tuvo también sus variantes geográficas. En el tiempo se puede señalar al menos 3 etapas: hasta 1808, desde el inico de la guerra de Independencia hasta 1825, y la época republicana.

Pero sólo afectó a minorías: los conservadores lo rechazaron por innovador y los liberales lo aceptaron electivamente. Aunque algunos tenían acceso a libros prohibidos, la mayoría recibió una ilustración católica, ortodoxa aunque secularizante y escasamente anticlerical, que se basaba en la fe en la razón, la experimentación, la capacidad del hombre para diseñar su propio futuro, desarrollo de la economía a través de las artes y las ciencias, y amor patrio, sin cuestionar la monarquía.

Las universidades se convirtieron en centros de afirmación de la conciencia criolla, que encontró en los ilustrados argumentos para reivindicar su tierra y el papel que ellos debían desempeñar en la misma.

Las Sociedades Económicas de Amigos del País, viajes científicos y publicaciones periódicas

  • Las Sociedades Económicas de Amigos del PaísEntre 1781 y 1719 se fundaron 19, que tuvieron un comportamiento desigual, y muchas fueron prohibidas por demasiado innovadoras, con la finalidad de promover las artes, los oficios, la agricultura y la industria. En su seno nacieron publicaciones que divulgaban las características del país y al amor patrio, creando una personalidad histórica propia que exaltaban en himnos y canciones. Bajos sus auspicios florecieron las ciencias experimentales.
  • Los viajes científicosLos ilustrados europeos realizaron viajes a América que sirvieron para dar a conocer el Nuevo Mundo en Europa a la vez que llevaban la Ilustración a América. Los más importantes fueron:
    1. El de la Academia de París−España para medir el grado de meridiano en el Ecuador
    2. La expedición botánica de Ruiz y Pavón
    3. La expedición científica de Malaespina
    4. Los viajes de Alejandro von Humboldt y Teodoro Haenke
    5. La expedición de Celestino Mutis a Nueva Granada
  • Publicaciones periódicasLas publicaciones periódicas parecieron en el último cuarto de siglo y contribuyeron a la divulgación de ideas pues muchos periódicos eran publicados por Sociedades de Amigos del País. Sociedades, contactos con viajeros ilustrados, Papeles Periódicos y Universidades fueron el ámbito donde creció el criollismo y a la vez sus instrumentos de difusión.

El regalismo borbónico y la expulsión de los jesuitas

La Iglesia colonial estaba regida por el Regio Patronato según la cual el rey, como delegado del papa, podía erigir iglesias, presentar sedes episcopales, organizar misiones y evangelizar en general como contrapartida a la exclusividad de ocupación de las nuevas tierras. A partir del siglo XVII el Regio Patronato se convirtió en Regio Vicariato, de forma que el monarca asumía plena potestad canónica disciplinar, siempre que se mantuviera dentro de los límites de las concesiones papales y los Concilios de México y Lima de 1582 y 1585. A lo largo del siglo XVII el monarca intentó ampliar en la práctica su autoridad espiritual y esto ocasionó multitud de conflictos de competencia.

La doctrina regalista, de origen francés, empezó a aplicarse en la península en 1707 y el ultramar en 1760; consiste en que el monarca asume la plena jurisdicción canónica no por concesión papal sino como atributo del poder real absoluto. El éxito del reformismo borbónico dependía del grado de resistencia o apoyo de los sectores afectados y esto implicaba la modificación del papel de la Iglesia. La fuerte presencia de la Iglesia en la vida de la sociedad española y americana se convirtió en un riesgo para la legitimidad de la monarquía absoluta, por una parte era preciso limitar la censura eclesiástica y real para hacerla compatible con la divulgación de las luces y con ello permitir la entrada de corrientes innovadoras a las que se oponía la Iglesia y por otra era preciso desarraigar ciertos principios doctrinales con proyección política que afectaban a aspectos fundamentales de la legitimidad monárquica, tal era la cuestión del tiranicidio que enfrentó a la Corona con los Jesuitas.

En el intento de modificar la proyección política de la iglesia, la Corona no estaba sola, contaba con un sector eclesiástico reformista. La monarquía en su intento de implantar una renovación intelectual que trataba de reformar los estudios y a la propia iglesia estuvo apoyada por corrientes reformistas en su interior y el de la Iglesia.

Las tensiones que esto generó se estabilizaron con el Concordato de 1753 y en 1762 se publicó el Exequator que prohibía la publicación de cualquier escrito pontificio sin permiso real. Para amortizar la nueva situación con las Leyes de Indias se pretendió introducir cambios legales que no llegaron a publicarse. La aplicación de la política regalista fue lenta y tuvo fases de avance junto a toras de retroceso.

Entre 1771 y 1774 se celebraron Concilios Provinciales en México, Lima, Santa Fe y Charcas en los que los funcionarios reales intentaron conseguir en beneplácito de la iglesia indiana para implantar el regalismo, sin conseguirlo. Hubo resistencias:

  1. Los regalistas pretendían: mejorar la administración eclesiástica, poner fin a las discordias entre Órdenes, acabar con la pugna entre el clero regula y el secular, y terminar con los abusos económicos de la Iglesia.
  2. Los eclesiásticos antirregalistas querían evitar: que el trono se sirviese del altar, deseaban mantener su independencia y evitar que los bienes de la Iglesia fuesen tratados como un Ramo más de la administración, porque los regalistas eran anticlericales y perseguían una desamortización encubierta y los clérigos defendían sus privilegios.

Por lo que se empezaron a hacer reformas parciales que hicieron avanzar el regalismo. Para lograr mayor eficacia, se cortó la comunicación de los Obispos americanos con Roma, se restringió la inmunidad eclesiástica y el fuero de los lugares sagrados, la capacidad de enriquecimiento de los clérigos. Sólo se promocionaba a los eclesiásticos innovadores y partícipes de las ideas regalistas. El clero se hizo más dócil.

La expulsión de los Jesuitas

La Compañía de Jesús había tenido problemas y había sido expulsada por las dos Monarquías ilustradas peninsulares: España y Portugal.

En 1767 fueron expulsados de los dominios coloniales por motivos múltiples, destacando el debate surgido en torno a las Reducciones del Paraguay y su protagonismo en el tratado de Límites o de Madrid. Siete de los Pueblos pertenecientes a las Reducciones jesuíticas del Paraguay cambiaban su soberanía, pasando a los dominios portugueses a lo que se oponían los jesuitas españoles con argumentos jurídicos que llegaban a cuestionar la legitimidad de la conquista y la capacidad de la Corona para disponer de aquellos pueblos aunque fuese en nombre del bien común.

En este marco las Reducciones se vieron envueltas en la lucha por la mano de obra que enfrentaba a las autoridades coloniales con los jesuitas y se llegó a un punto en el que los indios tomaron las armas para defenderse de las tropas hispano−portuguesas. Las reducciones quedaron arruinadas y la monarquía consideró que la Compañía actuaba como un estado dentro del estado y era un lastre para las reformas y modernización de la monarquía.

El decreto de expulsión de 1767 afectó a 2600 jesuitas peninsulares y criollos cuya marcha causó la ruina de las reducciones y un vacío en la enseñanza superior y en las misiones. Los clérigos regalistas desautorizaron el probabilismo jesuítico y revitalizaron las doctrinas de San Agustín y Santo Tomás. Se creó un Ramo de las Temporalidades para rematar al mejor postor los bienes de la compañía, con lo que se produjo una especie de desamortización encubierta que no obtuvo el éxito esperados pues no se alcanzó la eficiencia de los jesuitas en el cultivo de las tierras.

El regalismo dañó demasiadas cosas para arreglar muy pocas, el cuerpo social siguió siendo religioso pero la autoridad de la Iglesia y la Monarquía quedaron mermadas.