En el territorio arábigo preislámico la población era mayoritariamente nómada, basada en un sistema patriarcal con una religión de tipo politeísta. Los dos grandes imperios amenazaban este territorio, existiendo cada vez más roces con las tribus autóctonas. Así las cosas, Bizancio logró convencer a los etíopes (cristianos ortodoxos) para que atacaran el reino de Yemen, situado al suroeste de la Península Arábiga. Dicho ataque se produjo en el 535, pero fue repelido, consiguiendo de este modo un fortalecimiento interior.

Este es el contexto donde se desarrollará la figura de Mahoma.

La figura de Mahoma y la nueva religión

El Islam es una religión, pero también lleva consigo determinados valores políticos, econçomicos, filosóficos, sociales…, siendo un monoteísmo férreo Va a ser donde se desarrollen las primeras formas de una sociedad política musulmana, marcada por la enseñanza profética de Mahoma y su relación con Dios, una llamada a un cambio de valores, reforzar a la sociedad en torno al monoteísmo musulmán. El año 622 fue el momento cuando Mahoma huyó de Medina para establecerse en La Meca, marcando el inicio de la era musulmana. Así, en el 632, fecha de su muerte, ya había logrado que su autoridad abarcara toda la Península Arábiga, y se impusiera sobre La Meca, que seguía adorando los ídolos y a la Kaaba. La protección que los quraysíes dieron a los musulmanes fue el resultado de una negociación que llegó después de que los musulmanes se convirtieran en un verdadero peligro para el comercio de la región, como consecuencia del ataque a La Meca.

En 5 años se consiguió acabar con los problemas de unidad (expulsión de los judíos), se convirtió la mayoría de la población, se afirmó el monoteísmo y el carácter universal de la religión musulmana, se empezó a tomar conciencia de la necesidad de la toma de La Meca. Se había acuñado el término de Yihad y se había creado la sunna (tradición islámica), las gradndes decisiones en este momento se tomarán por medio de consejos. Los musulmanes ya no rezarán en dirección a Jerusalén, sino en torno a La Meca.



Se considera que en estos años se disciplina el mensaje profético hacia la creación de un Estado que siempre quedaría inacabado porque en el Islam hubo aspectos que no quedaron resueltos, como la sucesión-transmisión del poder. Este estado islámico se basaría en una religión con unos pilares básicos, a señalar: la oración, el ayuno, la limosna, la profesión de la fe islámica y la peregrinación una vez en la vida a La Meca. Se consigue la creación de la Umma, es decir, la unidad de los creyentes. En el año 632 muere Mahoma.

En tiempos de Mahoma Arabia consiguió un desarrollo económico muy importante por el desvío de las rutas caravaneras y el flujo de las rutas comerciales por esta zona como consecuencia de la política bizantina consistente en partir del mar Rojo con destino India. Esto fue así debido a las continuas guerras entre Persia y Bizancio. Además, en Yemen se producía varios tipos de especies aromáticas, como el incienso.

La mezquita es el santuario privilegiado del Islam, pero para los musulmanes el mundo entero es un santuario por lo que no es necesario estar en una mezquita para orar y establecer contacto con Dios. Se complementa con que la mezquita debe ser el lugar para rezar, para hacer política y el lugar de reunión de la sociedad. Era un edificio sencillo en el que la plegaria sería dirigida hacia el muro de la qibla, siendo dirigido por el imán. El origen del Islam en realidad es un producto histórico, el éxito de su mensaje va asociado a las preocupaciones de esta población.

Mahoma muere en el 632 y deja una constitución política basada en el Estado y una sociedad con unos principios determinados (otros llegarían más tarde, como la circuncisión, la prohibición de comer cerdo o el velo). Con la muerte del profeta el Islam es dirigido por los generales omeyas, se impone un modelo agnaticio al contacto con costumbres del ámbito mediterráneo, los musulmanes mantuvieron la poligamia que funcionó como disolvente eficaz de la sociedad de los vencidos.

Condicionamientos geográficos, económicos y antropológicos de la primera expansión islámica

La expansión arranca en el 632, y la primera fase dura hasta el 644, etapa en la que Abu Bakr emprende las acciones de conquista para acabar con dos peligros: la apostasía (algunas tribus árabes abandonaban el Islam) y la inactividad de las tribus árabes, acostumbradas al pillaje, acabaron con el comercio de caravanas, con lo cual se potenció la guerra contra los dos imperios.

Los beduinos en el campo de batalla practicaban una movilidad militar superior a las tropas persas y bizantinas, lo que les hacía enormemente eficaces, y de lo que al inicio habían sido simples razzias, se transformaría en verdaderas conquistas. En el 636 se atacará Persia consiguiendo la toma de Ctesifonte, Seleucia y Qadisiyya, en el 643 Nihavend, y al año siguiente caería Rayy, aplastando toda reacción persa. En el Imperio Bizantino en el año 634 se vencería en Ajnadayn, ene l 635 caería Damasco y al año siguiente se vencería en Yarmuk. En el año 638 caería Jerusalén, finalizando así la conquista de Siria y Palestina. Siria era muy importante ya que era un territorio densamente poblado, fácil de defender y era donde se encontraba Jerusalén. En la zona de Irak se plantearon problemas desde el principio, ya que los árabes crearon asentamientos nuevos en este espaico para asentarse (Kufa, Basora), confiscando los bienes del Estado. Los primeros musulmanes se situaron en las zonas más fértiles y los que llegaron más tarde tuvieron que contentarse con zonas menos rentables, provocando aversión que desembocarían en enfrentamientos.

La relación con los conquistados: los árabes quieren asegurar sus conquistas, con lo que se produce una desconfianza hacia el vencido, lo que provoca el asentamiento de árabes en las afueras de las ciudades. Las conquistas suelen hacerse por el botín, pero este fue disminuyendo a medida que se avanzaba, con lo cual la repartición se haría dependiendo de la posición que tendría cada clan. Esto sumado al hecho de que posteriormente llegarían más musulmanes no árabes (sirios, yemeníes) dificultaría todavía más la relación entre los propios musulmanes. Los árabes imponían su religión en las zonas conquistadas, pero se respetaba a las gentes del libro (cristianos, judíos, zoroastristas) a cambio del pago de la Jizya y del Jaray.

La sucesión de Mahoma

Definir la legitimidad del poder es el problema al que se enfrenta la nueva sociedad musulmana, ya que a la muerte de Mahoma no habrá un heredero varón, lo que lleva a que la jefatura de la nueva entidad política la reciba Abu Bakr (632-634), quien a su muerte recomienda la elección de Omar para que fuera su sucesor. Omar sería quien administre la recaudación de las tres rentas (Jizya, Jaray y Zakat) para pagar al ejército y establece una lista para el pago de las retribuciones, organizando los territorios conquistados en demarcaciones que entregaba para su gobierno a un valí que estaba asistido por un amil. Apenad se innova nada en cada etapa y se respeta el uso de las tradiciones en cada provincia, pero este período sirve para avanzar también en las conquistas (642, Alejandría). Su sucesor Otman (644-656) será elegido por una comisión de 5 amigos del profeta, pero no cuenta con la representación de Medina, que se siente postergada en este sentido. Este califa es omeya, elegido frente a la candidatura de Alí. En este período se realizará un nuevo esfuerzo para reactivar las conquistas, pero se encuentran con un grave problema: en Medina no reconocen el nombramiento de Otman, y algunos miembros de la familia de Mahoma tampoco. El califato de Otman introduce novedades en el reparto de los ingresos. Nombra como gobernadores a sus parientes, lo que le lleva a ser acusado de nepotismo, por lo que Alí se levantará contra él.

El origen de las divisiones político-religiosas del Islam

En 656, tras el asesinato de Otman, Alí será elegido califa, que proclama el respeto máximo ala sunna, pero se alzaron contra él los partidarios de Otman y los jariyíes, que tenían otro candidato: Moawiya, que gobernaba en el ejército, haciéndose inevitable el enfrentamiento. En la batalla de Camello (656) vencerá Alí, no así en la batalla de Siffin (657), en la cual se ubican las primeras divisiones del Islam, ya que se estaba decidiendo al sucesor de Mahoma y en mitad de la batalla los sirios levantaron las armas al cielo proclamando que ellos no querían decidir el sucesor de Mahoma, sino el juicio de Dios. Así fue como se formó el grupo de los jariyitas, donde se posicionan los chiítas que se posicionaron tras el 680 con el asesinato y tortura de Hussein, el hijo de Alí. Estos chiítas están imbuidos por esperanzas mileniaristas y atribuyen una forma profética a los imanes, con el tiempo se observará en su credo islámico influencias helenísticas y de la migración de las almas.

Los jariyíes se presentan como intransigentes, denuncian a los imanes pecadores y a los creyentes tibios, mantienen como única referencia la pureza y una moral estricta.

Los sunníes se reconocen como los seguidores de la sunna, moderador, oportunistas y dispuestos a defender el poder y apoyarlo.

La segunda expansión

La segunda expansión musulmana fue mas extensa y duradera, ya que se introdujeron cambios en la estructura militar, las tropas ya no serán árabes, sino que se incluirñan contingentes de las distintas regiones del imperio islámico. Así, se conseguirá cercar a Constantinopla (680-726). Las grandes acciones van a partir de Egipto y del Khorasán. Entre el 705 y el 714 se avanzará hacia la India en busca del Indo, los objetivos eran detener la expansión turca, para lo cual se conquistarán las ciudades de Samarcanda y de Bukhara, convirtiéndose en centros islámicos de primer orden.

El califato Omeya y la nueva orientación política

El período omeya fue un período contradictorio por el carácter de la aristocracia del poder político, discordante con la umma y la religión musulmana. Además, este es el período en el que aparecen los primeros problemas con las poblaciones indígenas. A estos hay que sumarles la existencia de luchas tribales preislámicas.

  • Omar (634-644), puso en un plano de superioridad a los musulmanes con respecto a los indígenas con la puesta en marcha de un impuesto, la ÿazyah , a la vez que reorganizó el tesoro.
  • Muawiya (661-680), impuso el principio de sucesión dinástica, y le dio al califato y al estado un contenido más político que religioso.
  • Abd al-Malik (685-705) creó el sistema de administración árabe e impone el árabe como lengua oficial. Además, con él se inició la acuñación de moneda, el dinar.

El fin de los omeyas

Estos califas omeyas gobernaron sobre un conglomerado de tribus en los distintos territorios conquistados, y estos califas eran generalmente de costumbres y forma de actuación intolerante y conservadora. La reacción ante esto fue la revuelta abasí, que arrancó en 750, surgiendo en el Khorasán, región en donde el chiísmo estaba muy presente, aprovechándose de esto los descendientes de Abbás. Los abasíes supieron unir a chiítas y a ortodoxos, y para finalizar con la revuelta protagonizaron una matanza de todos los miembros de la familia omeya, exceptuando a Abd al-Rahman, quien consiguió escapar para instaurar una dinastía omeya en al-Andalus.

La revuelta abbasida. El Imperio de los abbasidas. Su evolución

El Imperio abasí empezó en el año 750 en la persona de Saffah, quien se encargó de organizar el nuevo estado. También destacan al-Mansur, quien fundó Bagdad, en el Tigris (destaca que fuera concebida como una ciudad circular), y Harun al-Rashid (785-809).

La reforma abasí determinó la inclusión de la pompa persa y una gran poder para el califa, únicamente limitado por el Corán. Así, sería la máxima autoridad política, judicial, religiosa y militar, siendo la única persona capaz de declarar la guerra santa. Además, también consiguió que de la autoridad del califa derivara toda autoridad legítima, e impuso el principio dinástico.

Al llegar al poder, los abasíes establecieron el sunnismo como la religión oficial, pese a la ayuda que les brindaron los chiítas. El sunnismo como tal es una corriente devota de la paz que se opone a la legitimidad del chiísmo. Tampoco aceptan el rigorismo jariyita. Los sunnitas creían que el califa debía preservar la ley religiosa, pero la creación y aplicación de la ley la debían dejar a los especialistas.

En el ámbito administrativo no supusieron grandes cambios, pero el sistema de gobierno evolucionó con ellos, ya que los persas consiguieron llevar a cabo una eficaz labor administrativa ( los mawali).

En cuanto al modo de gobierno, se estableció un centralismo que precisó de un eficaz servicio de correos, comunicando la capital Bagdad con las distintas demarcaciones territoriales.

Además se creó un ejército de elite en base a las tribus turcomanas de Asia central (esto fue así en Oriente, no así en Occidente, donde fueron los beréberes el pueblo guerrero por excelencia).

Pero el problema de esta política fue el particularismo provincial que paulatinamente fue creciendo en una relación inversamente proporcional al montante de los ingresos derivados de los impuestos que tenía el califa. Esto se tradujo en una gran dificultad para pagar al ejército, lo que llevó a los abasíes a fundar la ciudad de Samarra en 836 para no sufrir la amenaza directa de los ejércitos turcos.

Así, poco a poco la autoridad de los califas se irá mermando. En 892 la capitalidad se desplazó a Bagdad de la mano de Motamid, quien también propuso un sistema de feudos militares para poder gobernar efectivamente las provincias, lo que conllevaba que las elites provinciales debían de surtir al califa tanto de tropas como de impuestos al califa.

El fraccionamiento político y religioso del s. X.

En el s. X el imperio abasí como tal no existía, sino que los territorios estaban emancipados en un mayor o menor grado, y el califa tenía un poder cada vez más reducido.

La preponderancia chiíta en Oriente llevó al peligro de la división por un lado, y a la pretensión de la unidad por parte de los sunníes por otro.

Para evitar la desarticulación, el califato reconoce la situación, y en 936 nombró al gobernador de Irak amir-al-umara, quien junto con el califa detentaba el poder político, religioso y militar en Irán e Irak. Pero esto no impidió la fragmentación en emiratos cuasi-independientes.

Los emires de dichos emiratos eran chiítas duodecimanos, caracterizados por un total rechazo de la violencia, y ellos eran lo que controlaban los ejércitos, el cual estaba compuesto de turcos sunníes.

Los duodecimanos no estaban seguros de que Ismael fuera a regresar, con lo que no se implicaban en las propuestas chiítas. Además, su condición de duodecimanos no era pública, con lo que podían participar en la vida política y económica. Entre los duodecimanos destacan los Bullidas.

Además, también existía la secta ismaelita, para los cuales el último califa legítimo fue Ismael. Estaban organizados en sociedades secretas. Estos eran violentos, a diferencia de los duodecimanos, y estaban divididos en dos sectas: los qarmatas, los cuales extendieron su radio de acción por Irán e Irak, y los fatimíes, que se desplazaron a Ifriqiya, en donde consiguieron detentar el poder.

Los sunnitas, quienes están en conexión con el poder, con una influencia considerable en el campo político y religioso, también tiene varias tendencias, entre las que destaca el sufismo, una corriente espiritual con ciertas afinidades con el chiísmo.

Los fatimitas se establecen en Egipto como un califato independiente, y a ellos se les atribuye el afianzamiento del islam en este país, ya que hay que tener en cuenta el gran arraigo del monofisismo en Egipto. Ellos establecieron el chiísmo, y niegan la legitimidad del califa bagdadí, enviando misioneros por todos los territorios del Islam. Esto sin duda tuvo una fuerte influencia en la decisión de que en el 929 Córdoba se erigiera como ciudad califal.

Además, tuvieron aspiraciones territoriales en Siria y Arabia.

La gran expansión fatimita no fue militar, sino comercial, ya que consiguieron conectar comercialmente el Mediterráneo Oriental y al-Andalus con la India.

La administración era centralizada y se basaba en un sistema de asignación califal, en el que el califa elegirá a su sucesor.

En el s. X la situación en Bagdad era cada vez más crítica, en gran parte debido al ejército turco. Estos quisieron diversificarse, pero la contestación fue introducir en el ejército a sirios, bereberes…, consiguiendo luchas internas en el ejército en clave tribal. En el 1024 se produjo un endurecimiento de los chiítas en torno a Bagdad y en el 1073 la ciudad será conquistada por los turcos seldyúcidas.

Sociedad y economía en el Islam medieval

La relación entre los conquistadores y los vencidos no está especificado en el Corán, en parte debido a que Mahoma lo más probable es que no esperaba que tuviera el éxito que tuvo. Si eran paganos se les obligaba a la conversión, pero si eran devotos de alguna de las religiones del Libro (cristianos, judíos o zoroastristas) se les permitía practicar su religión.

El conjunto social se componía de:

  • Árabes: el grupo que mantenía la supremacía sobre el resto, y al igual que en el período omeya tuvieron un régimen fiscal preferente, siendo los que mejores tierras obtenían en el reparto posterior a la conquista. El repartimiento de los árabes fue desigual por el imperio, y el disgregamiento no terminó con las rencillas tribales preislámicas.
  • Mawali: eran los clientes de los árabes, siendo su situación inferior a la de los árabes, lo que les convirtió en un excelente caldo de cultivo para la extensión del chiísmo. Omar II intentó favorecer a los mawali por medio de reformas, pero fracasó. Aun así, cada vez un mayor número de estos se convirtió al Islam para conseguir una mayor integración social. Así, en los ss. IX-X se produjo un aumento exponencial de conversiones al Islam.
  • Dimmíes: la palabra significa protegidos, o gentes del Libro, en las tierras del Islam, a los cuales se les permitía practicar su religión a cambio del pago de un impuesto. Su posición era buena al principio pero posteriormente fue empeorando debido a, entre otras cosas, a la arabización de la sociedad. Así, desde el s. VIII, su posición fue cada vez peor.
  • Esclavos: adquiridos por compra, por botín, etc., estos podían ser manumitidos, convirtiéndose en integrantes del grupo de los mawali.

El comercio de esclavos fue cada vez mayor, proviniendo estos de Europa (principalmente del mundo eslavo), de África (del África negra), o de Asia.

La sociedad estaba articulada en grupos familiares, cuyas decisiones eran respetadas. En esta sociedad el ascenso se conseguía básicamente mediante la prestación de servicios al califa /emir, destacando aquí los mawali concernientes a la administración.

La economía se basaba en la tierra, siendo esta con principal fuente de riqueza. La rapidez de la expansión de los musulmanes se debió al respeto, en lineas generales, a la propiedad de las tierras preexistente a la conquista. Así, el estado se beneficiaba directamente sólo de las tierras que hubieran pertenecido al poder preexistente.

A nivel técnico no protagonizaron grandes avances, pero sí una gran difusión de todas las técnicas conocidas por ellos por todo su imperio. Esto permitió la llegada a Occidente de gran número de inventos agrarios, como la noria el balancín, o el molino de agua y el molino de viento.

El hábitat agrario era básicamente concentrado por la escasez de agua. Su principal cultivo fue el trigo, el cual necesita una cantidad de superficie hasta tres veces mayor que el arroz, pero se cultivaba este por la propia naturaleza del suelo. Pero esto no impidió la difusión del arroz, al igual que también difundieron el clutivo de la cebada, de las llamadas plantas industriales (cáñamo, lino, algodón), del papiro para utilizaro como soporte de la escritura, aunque sólo se cultivó en Egipto. La caña de azúcar se difundió por todo el Mediterráneo, llegando a tener un gran valor.

También hubo un uso variado de las plantas tintóreas (azafrán, índigo, alheña). También difundieron el olivo, y la vid.

La ganadería es menos importante, no así con la apicultura.

Fiscalidad estatal y ocupación del suelo

La hacienda califal cada vez cobraba menos por la relación existente entre las conversiones y el jallach. Así, se dispone que el impuesto esté gravado en la tierra, y no en la persona, sin importar su religión.

En 719 las tierras no podrán ser transferidas sin transferir también sus impuestos, pudiendo así estabilizar el estado los ingresos por impuestos.

Bajo los omeyas, el sistema de repartición de tierras se basaba en el arrendamiento (la qati´a). Estas tierras se daban a los conquistadores (aquí falta la parte concerniente a un impuesto determinado, que no conseguí coger). Esto permitió que las tierras abandonadas se cultivaran, y el que recibía las tierras se encargaba de recoger los impuestos, creándose de este modo grandes propiedades absentistas.

El Islam como civilización urbana

El Islam revitalizó la vida urbana, algo que estaba en plena decadencia en Occidente, y en Oriente también estaba pasando por dificultades. Así, el Islam fijó dos aspectos en la ciudad: la mezquita y el zoco.

Además, las ciudades fueron las residencias de los príncipes, y en ellas los musulmanes manifestaron la unidad de los vencedores.

El urbanismo aparentemente desestructurado es de esta forma ya que pretende cerrar el espacio privado, habitado por un grupo de musulmanes. Así, la ciudad no será un espacio público excepto los casos de la mezquita y el zoco. No obstante, la regularidad del modelo urbano también se aplica, como demuestran los casos de Samarra o Sevilla.

La ciudad tiene gran importancia, ya que el poder reside en la ciudad. Pero la ciudad no tiene la misma articulación político-administrativa que en Occidente, lo que resta fuerza a este mundo urbano. Esto es así debido a que en el Islam no puede haber escalafones entre el poder supremo y la umma o comunidad de creyentes.

Estratificación social del poder político

En el Islam existía una relativa importancia de la pequeña y la gran propiedad agraria, siendo la tendencia la fragmentación debido a temas hereditarios.

La gran propiedad correspondía al poder militar privielegiado, proveniente de las reparticiones posteriores a la conquista. Pero a partir del s. X aparece el “iqta”, que consiste en concesión de tierra, pro que no modifica la condición de la propiedad. Estas concesiones se dan a lo grandes personajes para que preserven la naturaleza de la propiedad.

Este impuesto fue muy eficaz en Siria y Egipto, no así en Irán e Irak.

El comercio

El comercio experimentó un gran desarrollo debido a la conexión entre el Mediterráneo Oriental e India algo no conseguido desde los tiempos de Alejandro. Además, se reactivaron los intercambios con el África negra, o con las tierras de los varegos a través del mar Negro, consiguiendo de ellos pieles y ámbar. Se intercambiaban esclavos y productos de lujo, demandando de manera permanente madera, esclavos y hierro. Su exportación se basaba en el aluminio y manufacturas. En cuanto al comercio exterior, existían impuestos aduaneros, a pagar en las fondas o posadas. También el Estado tenía monopolios como la acuñación de monedas.

La parte de la población estaba formada mayoritariamente por árabes, a pareciendo sociedades mercantiles, desarrollo de sistemas de crédito, aportaciones de capital…

El desarrollo comercial fue asociado a la moneda, teniendo un modelo de moneda real y moneda de cuenta.
En Irak, Irán, Asia central y al-Ándalus predominaba la moneda de plata, mientras que en Siria, Egipto y Arabia predominaba la de oro. En el s. X la moneda de oro desplazaba a la de plata.

El derecho en el mundo islámico

En lo referente al derecho, el califa tenía una función de preservación de la ley religiosa, pero su estudio se reservaba a los expertos (ulemas), y de la aplicación se encargaban los alfaquíes y los cadíes.

A partir de los omeyas se buscaron precedentes de tipo jurídico en las palabras del Profeta, de ahí el desarrollo de escuelas jurídicas, destacando la malekí, la cual nació en Oriente, pero se difundió por Occidente. Las escuelas marca las líneas de interpretación, y son adoptadas en los distintos territorios.

Desarrollo del pensamiento político-religioso

El mundo islámico se construye sobre el modelo político teocrático, pero el lenguaje político del Islam está lleno de metáforas, que dan una imagen del poder más igualitaria que la visión que tenemos en Occidente.

El Islam percibe el poder en una base de horizontalidad, dando imagen de comunidad, a diferencia del cristianismo, en el que el poder procede de arriba (Dios) hacia abajo (los reyes y emperadores).

Además, se acentúo sobre la diferenciación entre ancianidad y juventud. El Islam no adoptó símbolos de poder, tales como el cetro, el trono…, excepto el hecho de ceñir la espada, algo propio del ámbito otomano, y el turbante, de influencia persa.

Culturalmente, el Islam consistía en un crisol de culturas que desembocó en una gran difusión de la cultura, como demuestra el estudio de los textos de los clásicos. En el s. IX se formó una cultura araboislámica expresada en el idioma árabe. Existió una gran influencia clásica a través de Persia.

Por último, destacar la importancia del mundo árabe en el desarrollo de las matemáticas, destacando la introducción del concepto del cero, algo que no existía en el mundo romano.