Crisis religiosa y contrareforma

La paz de Augsburgo de 1555 y el Concilio de Trento (1545-1563) constituyen el fin de una crisis larga para la cristiandad occidental, que deja de existir como unidad para sancionarse de forma legal como 2 confesiones: católica romana y luterana. La paz de Augsburgo impuso el principio de cuius regio eius religio: el estado tendrá al religión el propio príncipe, y como individuos tendrán que adoptar la misma confesionalidad o emigrar. E.E.U.U. será el país que recoja a una multitud de comunidades pequeñas de minorías religiosas, lo que fragua la idea de comunidad en este momento.
Por otro lado, y acercándonos al Concilio de Trento, existe una polémica en torno al concepto de “contrarreforma”. Tras Trento se estimula la reforma de todos los poderes y cargos eclesiásticos. Así el rey de España llevará la religión a los territorios de América, se hacen proclamas de la ortodoxia, aparece un lenguaje interesante en los sermones, comienzan las catequesis… Todo esto refleja un ambiente de contraposición al mundo protestante. Esto se plasma incluso en el arte, donde intentan plasmarse más señas de identidad diferentes a los protestantes. Aparecen así dos formas claras de religiosidad: un catolicismo exteriorizado, público y un protestantismo más interiorizado y de carácter individual. Estas dos confesiones muestran dos Europas diferentes: la católica del sur y la protestante el norte.

Como consecuencia de Trento la religión católica impone un estilo beligerante y claramente contrarreformista. Trento llegó tarde para solucionar el problema de la ruptura de la religiosidad europea, pero proporcionó al mundo católico elementos necesarios de separación con el catolicismo. Aporta una serie de referencias dogmáticas y disposiciones disciplinares. Es una vía tanto teológica como disciplinar.

El Concilio de Trento se llevó a cabo en cuatro fases diferentes:

  • 1545-1547
  • 1547-1549
  • 1551-1552
  • 1562-1563

Se intentaban clarificar los dogmas para el católico sobre la libertad, la salvación, la justificación por la fe, y se trata la eclesiología, los sacramentos, el papel del Papa, las mediaciones de la virgen y los santos.… Las decisiones principales fueron:
se establecen como fuentes de las que debe beber el católico el nuevo testamento, el antiguo, la tradición y la Biblia. Para el luteranismo esta fuente era la Biblia. La única interpretación válida de la Biblia era la realizada por el Papa de Roma. Así el Papa también se convierte en fuente de revelación. En el mundo protestante la interpretación era personal.
Se define el canon, el número de libros que deben componer el antiguo testamento. Es decir: se diferencian los libros bíblicos inspirados por la divinidad de los que no lo son. Se establece como versión válida de la Biblia la Vulgata de San Jerónimo, calificado por algunos humanistas como deficiente.
Se fosiliza al exégesis bíblica en el mundo católico. En el mundo protestante se comenta la Biblia y además se traduce desde muy pronto. En el mundo católico se sigue utilizando la versión latina.
Lectura de la Biblia dirigida por las autoridades eclesiásticas
Optimismo motivado por la libertad humana, que se expresa por sus méritos y obras como forma de salvación. El hombre no está predeterminado ni limitado al arbitrio de la divinidad
Aceptación de los 7 sacramentos frente a la aceptación por parte del luteranismo de dos solamente (bautismo y eucaristía).
Se defiende la presencia en el pan y en el vino de Cristo en el acto de la misa. Se habla de transustanciación. En el mundo luterano la presencia de Cristo en el pan se reduce al momento de la celebración y es necesario comulgar tanto con pan como con vino. Para el cristianismo la transustanciación es estable y eterna. Aparecen por ello cofradías sacramentales que rinden culto a la ostia consagrada, procesiones del coprus christi, autos sacramentales, custodias barrocas… También aparecen pedagogías de la imagen a través de los sermones, de los propios autos sacramentales, de la música… lo que da lugar a una cultura masiva y uniforme impuesta desde arriba. Para Calvino y para y para Zwinglio es sólo una presencia simbólica.
Clasificación de todo lo relacionado con el orden sacerdotal. Es un sacramento que consagra una iglesia basada en la diferencia. El sacerdocio sería un estado superior y más digno, apareciendo el matrimonio como un estado de segundo orden.
La contrarreforma se entusiasma con el culto heredado a los santos y la escala de valores de la santidad. Se desarrolla así la hagiografía. Esta es la época más activa de beatificación y canonización, algo que monopoliza el pontífice por medio de la “congregación de ritos”. La veneración de los santos se materializó en la iconografía y en el ansia de reliquias. Aparecen así estampas, exvotos, grabados, retablos, esculturas… que eran encargadas por las cofradías, por agradecidos o por órdenes religiosas. Las reliquias habían gozado de una gran estima a lo largo de la historia, con un auge de determinados centros de producción a la cabeza de los cuales está Roma. Suelen ir acompañadas de indulgencias y aparecen como propiedades importantes e las familias. Las reliquias se guardan en relicarios ricos, creándose para ellos espacios arquitectónicos propios.




En la práctica se da un proceso de centralización pontificia. Se refuerza el pontificado. Pío V (1566-1572) vio la edición de un catecismo en 1566, que no está dirigido a los fieles sino que es una síntesis de la teoría y la práctica de las ideología conciliar y estaba dirigido a predicadores. Fue un instrumento importante de penetración de la contrarreforma. Esto mismo lo encontramos en el “breviario romano” y también en el “misal romano” de 1570, donde se fija la liturgia según el modelo romano. Pío V es sustituido por Gregorio XIII (1572-1585), y es periodo fundamental para la centralización de la iglesia por el uso que hace del derecho, codificándolo en 1582 en el “Corpus Iuris Canonici”. Con Sixto V (1585-1590) la centralización se completa con el mandato “visita ad limina”, que simboliza el reconocimiento de la supremacía pontificia frente a veleidades episcopalistas. Este mandato establece que los obispos tienen que presentarse de forma regular ante el Papa para rendir cuentas de su gestión en la diócesis. Los obispos se entienden ahora como pastores obligados a residir en su sede, sin posibilidad de acumular arzobispados y teniendo que visitar parroquias y asistir a los sínodos. Por debajo estaban los curas, con el seminario como lugar de formación. Se les diferencia de los laicos pro la vestimenta y por una mejor formación intelectual. Se pretende tener un clero de nuevo cuño que tiene que controlar la palabra y la administración de lso sacramentos. Es por ello por lo que se instituyen los seminarios.
Los obispos más interesados en la reforma tratan de responder rápidamente a las exigencias de Trento, construyéndose en España, por ejemplo, varios seminarios según finalizó el concilio. También osn importantes los colegios que surgen de jesuitas y escolapios, centrándose en la preparación intelectual de la aristocracia laica y clerical. Así surge el oratorio de San Sulpicio de París, creado pro Jean Jacques Olier (1608-1657), donde se forman muhcos de los que después serán obispos franceses y gran parte del clero superior. También serán importantes los sacerdotes de la misión, fundada por San Vicente de Paul (1581-1660).
Pero tal vez la enseñanza más importante en la ortodoxia fue la educación de los jesuitas, dirigida a la aristocracia. Allí se impartió una educación humanística, pero los textos clásicos sólo fueron estudiados en función de la exigencia religiosa y los textos no religiosos eran cuidadosamente censurados. Para estos jesuitas la “recristianización” debía llevarla a cabo el rey, pero ayudado por la aristocracia, que necesita así poder desenvolverse en cualquier ambiente, por lo que aprenden danza, idiomas…
Además los jesuitas establecen una disciplina casi militar en el cumplimiento de los deberes.
En 1588, tras la muerte de Ignacio de Loyola es cuando se sientan por escrito y se constituye la orden, determinado cuales son las fases por las que pasaban estos religiosos. En un primer momento existiría un periodo de noviciado, después pasarían a un tiempo en el que se educarían que es el periodo de escolasticado, después de realizar los votos de castidad y pobreza pasarían a ser coadjutores, y alcanzarían el último grado, el de profesos, cuando jurasen obediencia al papado.
Administrativamente se organizaban en provincias, que a su vez se dividían en 5 asistencias, cuyos responsables, los asistentes, residían en Roma. Estos asistentes, junto con los admonitores y el general de la orden formaban el colegio central que dirigía la Compañía de Jesús.
La contrarreforma se extendió en parte gracias a los ejercicios espirituales propuestos por Ignacio de Loyola y también gracias a los colegios, donde se formaron las elites del catolicismo.

Junto a esta religiosidad de carácter combativo hay otra de carácter popular. La reforma modificó los comportamientos religiosos, pero eso también ocurrió con la contrarreforma católica. Aparecen así diversas formas de religiosidad: el anglicanismo conserva un ceremonial católico, mucho más rico; el calvinismo fue tremendamente austero. Está unido a las pedagogías.
El siglo XVII supone una religiosidad reformada. En el mundo protestante el ambiente está menos sacralizado que en el mundo católico ya que se eliminan los conventos y monasterios. Este mundo protestante reivindica y fomenta además como virtud el ejercicio profesional, entendido como negativo por los católicos. Entienden que el éxito profesional es un pruba de la definitiva salvación. Este es el motivo por el que, según Weber y Sombart el capitalismo llega antes la mundo luterano que al católico. El protestantismo seculariza también la ayuda a los pobres y extirpa la caridad personal, lo que hace que sean los poderes seculares quienes pasen a ocuparse de ella. Tampoco aparecen las mediaciones de los santos, pro lo que se simplifican las formas de religiosidad, que será cristocéntrica para los luteranos, teocéntrica para los calvinistas.
La contrarreforma católica impone una forma de religiosidad que proviene de la edad Edad Media. Se sacraliza la vida. El bautismo supone una garantía para la salvación, por lo que los niños son rápidamente butizados. El catecismo de Trento obligaba incluso a que el nombre del niño fuera el de un santo, quedando el niño obligado a imitar al santo mientras que el santo a cambio le ofrecería protección de por vida. Calvino concibe la ciudad como una iglesia. Él desplaza el santoral a favor de la Biblia para la elección del nombre de niños y niñas, encontrando así nombres como Sara, Judit, Maria, Abraham…
En el mundo católico empieza también a solemnizarse la primera comunión como reivindicación de los sacramentos. Toman así importancia los lazaristas fundados por San Vicente de Paul, las ursulinas o los jesuitas.
También cobra importancia la confesión privada. Es otro distintivo adoptado por los católicos. Hay una confianza importante en el perdón, aunque en la realidad esta confesión no era frecuente y se limitaba en la mayoría de los casos a la que se realizaba por pascua de resurrección. De todos modos se convierte en uno de los quehaceres fundamentales de los sacerdotes. Incluso cambian de forma los confesionarios y pasan a ser portátiles, con espacios separados y rejillas para las mujeres como forma de prevención contra el delito de solicitación… Los moralistas publican unos textos llamados “Confesionales”, que son guías para confesores donde se desgranan los pecados que existen por cada uno de los mandamientos.
En el mundo católico los Santos serán mediadores y protectores que presiden el mundo del trabajo a través de los gremios y las cofradías. La religiosidad popular hace que los santos presidan las fiestas y los ciclos de vida y naturales. Aparecen así rogativas primaverales y otoñales relacionadas con los ciclos agrícolas, santos taumatúrgicos… Se da una proliferación creciente de la devoción a la virgen, al rosario, a San José, a las ánimas del purgatorio…, devoción que en la reforma fue suprimida. En el siglo XVII se revitalizan los centros de peregrinación y marianos y también se incrementa la popularidad de algunos centros, como Guadalupe en España, donde se asientan en un libro los milagros que suceden allí.
Se incrementan los procesos de santificación. En este proceso tendrá importancia la procedencia nacional, Italia y España principalmente, debido a la influencia de las poderosas órdenes religiosas que reciben un espaldarazo con la consagración de sus principales figuras.
El ocio será otro distintivo católico frente a la austeridad protestante, donde son cada vez más intensas u frecuentes ceremonias del hábeas, beatificaciones, canonizaciones…En este contexto de fiesta aparecen escenografías también trágicas como los autos de fe. Representan a apoteosis de la ortodoxia religiosa garantizada por la Inquisición. Tampoco los ciclos religiosos eran alegres necesariamente: la cuaresma, por ejemplo, cambia los hábitos alimenticios y suponía un sermón permanente acompañado por tallas realistas que eran exhibidas por cofradías penitenciarias.
La muerte es un capítulo de la religiosidad colectiva. La preparación del trance definitivo fue importante para todas las confesiones, apareciendo incluso “manuales APRA el buen morir”. El rito protestante será mucho más sencillo que el católico, consistiendo en un acto privado al que ayuda la familia. N el mundo católico la muerte se publica con el viático (procesión de la ostia desde la iglesia hasta la casa del moribundo), gran cantidad de invocación a los santos, mandas sufragiales (misas encargadas)… Después de la muerte se sigue conviviendo con los difuntos en los templos o en el interior de la ciudad. Los enterramientos se llevan a cabo en sepulturas tarifadas, capillas familiares dentro de las iglesias…

Otro rasgo característico del barroco contrarreformista fue la devoción por le purgatorio, La iglesia católica va a conceder y vender indulgencias para evitar ese purgatorio.
En el barroco también se cree en el demonio. El mundo es un universo sacralizado dominado por dos grandes señores feudales: dios y el demonio. Están en lucha permanente por robarse territorios y vasallos. Es una mentalidad maniqueísta. El mundo está así dominado por ángeles, demonios, santos… tanto para católicos como para protestantes. La presencia del demonio es un hecho, y normalmente se personifica: para Lutero era Munser, para los católicos era Lutero… Es un personaje familiar y con un aspecto parecido para sajones y castellanos. Se creyó en ello sin discusión hasta finales del siglo XVIII, que es cuando se impone la racionalidad ilustrada. Existen formas diferentes de defenderse del demonio: el gesto, la palabra… Los casos de posesión también son frecuentes y van acompañados de prácticas sexuales, insultos… Para controlarlos se usan exorcismos. Las posesiones podían ser tanto individuales como colectivas, dándose especialmente en conventos de mojas. La más conocida es la que se dio en el convento de ursulinas de Londun (1633-1639): la superiora, Juana de los ángeles, convenció a los jueces de que la comunidad poseída había sido víctima de los sortilegios sexuales de un sacerdote, confesor del convento, que acabó quemado en la plaza del mercado. Este cura era enemigo de Richelieu, y había escrito contra él sátiras demoledoras. El valido había intentado reprimir así la disidencia y la crítica. En España fue muy célebre el asunto relacionado cpon las monjas benedictinas del convento de San Plácido de Madrid, que también tiene una lectura política: se acusa a Olivares de relacionarse con el diablo, formándose así una opinión pública contra el valido. La posesión de María de Olivares en Ávila (1573), monja agustina, tiene que ver también con la política. Finalmente fue procesada por la Inquisición.

La brujería, muy próxima a la demonología. Cobra importancia en una época de crisis y carestía. Estas acusaciones tenían que ver con venganzas personales entre clanes enfrentados la mayoría de las veces. Era frecuente encontrar tras muchas persecuciones rencillas locales, conflictos por controlar la propiedad. Este fenómeno también se dio en el mundo americano, y fue más perseguido por protestantes que por católicos. El paroxismo de la caza de las brujas se alcanzó entre 1560 y 1630. Se da una mayoría de brujas sobre brujos, acusándose sobre todo a viejas, viudas..
La creencia popular establecía que el pacto con el diablo se hacía de muchas formas: relación sexual, intercambio de sangre… a cambio de poderes sobrenaturales para desencadenar el mal. También será muy importante el sabbato o aquelarre, una reunión de brujas donde se encuentran con el demonio.
Se producirán ejecuciones tanto individuales como colectivas. Las más interesantes ocurrieron en el Suroeste de Alemania, donde se quemaron alrededor de 3229 personas entre 1560 y 1570. En Lorena se quemaron alrededor de 2000 entre 1576 y 1600, en Escocia 1337 entre 1560 y 1730. Igual ocurrió en Suiza, Francia… En las zonas católicas este tipo de proceso es casi inexistente ya que las iras se enfocaron en otra dirección.
Hubo muy pocas voces críticas contra al caza de brujas, pero entre ellas destaca la de Von Spee (1591-1635), que de todos modos será silenciado por su propia orden, por los jesuitas.
La caza de brujas se relaciona con una Europa madura que ya no dispone de chivos expiatorios.
En la segunda mitad del siglo XVII prolifera la oferta editorial centrada en la demonología, las brujas, y los remedios adecuados contra ambos. Se reedita así el “Maleus Maleficarum” del siglo xV y adquiere difusión el libro de Ciruelo titulado “Reprobación de las supersticiones y hechicerías (1556), el “De praestigis daemonum” de Weyer (1556) donde se critica la tortura de las brujas pero se cree en los poderes demoníacos de estas, el “Demonomanía de las brujas”, de Bodino (1580) que tuvo 20 ediciones tal y como sucede con el “Discisicionum magicarum” de Martín del Río (1599).

Los orígenes de la revolución científica

Los siglos XVI y XVII significaron una lenta secularización de pensamiento, que abocó en ocasiones al escepticismo y halló su expresión más digna en un género nuevo que ya no se escribe en latín, accesible por tanto a un público más amplio que tiene como exponente los ensayos de Montaigne (1533-1592). Suponen un pensamiento antidogmático y de incertidumbres. Su obra se introdujo en el índice de libros prohibidos por el Vaticano a pesar de lo que ejerció una gran influencia.
También será importante en este sentido Gillaume Du Vair y su obra de 1600 “De la santa filosofía”, donde trata de conciliar el pensamiento clásico estoico con el cristianismo. Se formará así una tendencia nueva, la de los libertinos, que propugnan el escepticismo como propuesta filosófica y establece una supremacía de la razón sobre los dogmas de cualquier tipo, a la vez que se opone al sometimiento intelectual por la fuerza. Reivindican la libertad intelectual. Algunos de estos libertinos fueron auténticos pioneros de la tolerancia religiosa. Uno de los libertinos más importantes será Naude (1600-1653).
Otros autores como Gassend intentan conciliar pensamientos clásicos con el cristianismo, en concreto en este caso el epicureismo. Pero aparecen otros autores más próximos al materialismo de Demócrito tales como Cyrano de Berguerac (1619-1655). Este pensamiento materialista se vierte en el género de la novela.

Uno de los planteamientos científicos más importantes, y donde cuajan las novedades, es la astronomía, que tiene como máximo representante para este periodo a Galileo Galilei (1564-1642). Fue uno de los protagonistas del proceso de secularización del pensamiento y de una forma de pensar independiente de los “datos revelados por la fe”. Se separa del sistema aristotélico y de la cosmografía clásica de Ptolomeo. Utiliza por primera vez un lenguaje matemático. Su método se apoya en la experiencia, sentando así las bases de la ciencia moderna. Su proyecto consistía en captar la armonía del universo: el universo tiene una lógica interna y no es caótico. Esa armonía debe regirse por unas leyes que son las que intenta desentrañar Galileo. Las investigaciones de Galileo también se desarrollaron en el campo de la acústica, la mecánica de fluidos… Podemos considerar a Galileo como un humanista tardío, siendo multidisciplinar. Intenta entender la idea de función en la ciencia (función como relación entre las diferentes variables). Emplea una nueva metodología científica y emplea para ello:

  • Experimentación de carácter inductivo propuesta por Gilbert. Va de lo particular a lo general, estableciendo finalmente normas
  • Lógica deductiva. Pasa de lo general a lo particular: una fórmula general es aplicable a un caos particular.

Galileo relaciona estos dos métodos, que en conjunción sentarán las bases de un método científico universal fundamentado en la física.
La observación directa de los astros le permitió constatar que el comportamiento de los astros más alejados era similar al de los más próximos. Así concluye una identidad del universo, por la que la tierra no era diferente al resto de los astros. Esta idea era muy difícil de aceptar por la teología y la filosofía escolástica de la época. Galileo comprueba que Júpiter tiene satélites, Venus presenta fasos, observa valles, montañas en la superficie lunar… Todo esto le proporciona una base sólida para elaborar las leyes del universo, lo que supuso un problema para la inquisición romana.
Desde 1609 utiliza un instrumento que permite pasar de la fase matemática a la observación directa para la astrología. Este instrumento es el telescopio, que n inventa pero sí renueva su uso.
Galileo descarta la idea de la geoestática y apunta al heliocentrismo. Plantea un universo abierto y sin límites.
Dio a conocer sus descubrimientos y el valor de su instrumento de trabajo, el telescopio en 1610 en su libro “Sidereus nuntius”, por el que es acusado de heterodoxia. La Inquisición atendió a estas acusaciones y en 1615 lo procesan y condenan a penas muy leves. Galileo no se calló y en 1632 publica en italiano su “Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo: ptolemaico y copernicano” Es un texto dialogado en torno a dos formas de entender el mundo: la fórmula egocéntrica y la fórmula biocéntrica. Se criticó en esta obra el aristotelismo que Galileo consideraba caduco. La inquisición actúa de nuevo y se abre un proceso donde ni su amistad particular con el Papa Urbano VIII lo libra de un segundo proceso que tiene lugar en 1633, donde se le condena a prisión de por vida, aunque eta prisión tiene que llevarse a cabo en su domicilio.

Kepler (1571-1630) es otro autor importante en esta vía de emancipación del pensamiento, aunque no es igualable a Galileo. Kepler fue un matemático, siendo su experimentación menor. Su punto en común con Galileo fue la preocupación de ambos por descubrir la armonía existente en la naturaleza, siendo así Kepler un claro deudor del pensamiento pitagórico. Kepler establece una serie de relaciones numéricas muy rigurosas ante determinados fenómenos que dan lugar a una fórmula de tres leyes que llevan su nombre

Las órbitas planetarias son elípticas (no circulares) y el sol ocupa uno de los focos de estas elipses. En el movimiento planetario, los radio vectores barren áreas iguales en tiempos iguales.

Los cuadrados de los tiempos de revolución (1 vuelta entera al sol) de cualquier planeta son proporcionales a los cubos de sus distancias medias al sol.

Las leyes de Kepler son el resultado de un nuevo método. Lo que persigue Kepler no es descubrir las esencias de las cosas sino las relaciones matemáticas que existen entre determinados fenómenos. Lo importante es descubrir la armonía del universo, que se expone en relaciones y términos matemáticos.
El mundo es un cosmos ordenado de acuerdo con heléis geométricas
Todo conocimiento cierto sólo puede serlo de las características cuantitativas de la realidad. El científico tiene que medir, por lo que utilizar las matemáticas es necesario.